Katmandú, Nepal. – Nepal enfrenta una de las crisis políticas más graves de su historia reciente. El histórico palacio de Singha Durbar, sede del gobierno nepalí y el más grande de Asia con 1.700 habitaciones, fue incendiado este 9 de septiembre por manifestantes que irrumpieron en el complejo gubernamental.
Las protestas, lideradas por jóvenes de la Generación Z y originadas por la prohibición de redes sociales, se intensificaron hasta convertirse en un movimiento masivo contra la corrupción y el nepotismo en el gobierno. El incendio devastó oficinas ministeriales y la residencia del primer ministro, dejando al menos 19 muertos y más de 600 heridos, según informes oficiales.
El ejército fue desplegado para imponer un toque de queda y restaurar el orden en la capital. Además, el aeropuerto internacional de Katmandú permaneció cerrado durante dos días debido al humo y los daños provocados por los manifestantes.
Ante la presión popular y la intervención militar, el primer ministro K.P. Sharma Oli presentó su renuncia. Sin embargo, los manifestantes continúan exigiendo una transformación política profunda y el fin de la corrupción sistémica.
Construido en 1908, Singha Durbar ya había sido escenario de incendios y daños significativos durante eventos históricos, como el terremoto de 2015. El actual siniestro marca un nuevo capítulo trágico en la historia de este emblemático edificio. Las autoridades llaman a la calma y al diálogo mientras el país enfrenta una de sus crisis más críticas.



